NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL
Centro Histórico, Zona de Monumentos, en este sitio es posible apreciar edificaciones de los siglos XVII, XVIII y XIX como son: El kiosco, la Plaza de Armas y el Templo de Santa Ursula, la Capilla de la Virgen de Guadalupe, el Convento Jesuita, el convento Franciscano, la Casa del Palacio Federal en la época de la Reforma, La Chinche, el Callejón Luis Pérez Meza, exquisito rincón colonial, La Quinta Minera representativa de lo más lujoso de la época, Palacio Municipal, sede de los actuales poderes municipales y que fue en su momento una casa habitación, la Casa que fue de Don Francisco Iriarte Conde contigua a la anterior, el Museo de Minería e Historia, actualmente en etapa de remodelación para convertirlo en un sitio único en su género, el Panteón San Juan, siendo posible realizar un recorrido ya sea a pie o a bordo de carruajes antiguos jalados por caballos, a través de todo el casco urbano para apreciar la Zona de Monumentos Históricos.
NUESTRAS TRADICIONES
Festividades
Cosalá se caracteriza por poseer una diversidad de manifestaciones culturales que son resultado de su historia centenaria, del fruto de su mestizaje y del esfuerzo de su gente por conservar las costumbres de sus antepasados. Una de estas expresiones es el espectáculo del que se puede participar año con año en la víspera del día de la Virgen de Guadalupe, cuando miles y miles de velas son encendidas y colocadas en las banquetas de las calles, en puertas y ventanas, para delimitar e iluminar el paso de la virgen por las serpenteadas calles de la ciudad.
A este fascinante evento, le continúan las serenatas a la guadalupana y una serie de actividades que demuestran la fe y la devoción de los cosaltecos.
Otro evento de trascendencia es el 24 de junio, Día de San Juan, esta festividad se celebra con una feria en la que se realizan diferentes tipos de eventos, destacando las carreras de caballos, así como programas deportivos, artísticos y culturales.
No menos importantes resultan los festejos del Día de Santa Ursula, Patrona de Cosalá, a quien se celebra el día 21 de Octubre, fecha en la que se realizan igualmente un gran número de eventos artísticos, culturales, recreativos y religiosos.
El entusiasmo también se desborda en Cosalá, el día 13 de marzo, fecha de su fundación.
Los días de difuntos, el día de las madres y las fiestas patrias, son igualmente eventos en los que se desborda el entusiasmo y se convierten en verdaderos festejos populares que invitan a visitar Cosalá.
A partir del 6 de octubre de 2006, se viene celebrando con gran entusiasmo el aniversario de la declaratoria de Cosalá como Pueblo Mágico.
Artesanía
Existe una gran diversidad de actividades artesanales y tradicionales de gran atractivo para el turista. La artesanía de mayor tradición esta representada por la talabartería, actividad que por siglos se ha venido realizando y perfeccionando principalmente en la vecina comunidad de El Rodeo, cuyos artesanos ya han trasladado algunos de sus talleres a locales ubicados en el Centro Histórico, por lo que en ellos es posible adquirir y conocer el proceso de elaboración de sillas de montar, cinturones, huaraches, y toda una variedad de artículos de piel y cuero realizados mediante los procedimientos tradicionales. También en la misma comunidad, existen talleres domésticos donde se elaboran hamacas, bolsas y otros artículos de fibra de ixtle, misma que es obtenida por los lugareños directamente de las pencas de mezcal, por lo que su conocimiento resulta altamente atractivo para el turista.
Gastronomía
La gastronomía cosalteca es rica y variada, destacando las moliendas de caña con todos sus subproductos, la elaboración de conservas de frutas, pan, empanadas, dulce de leche, machaca, chorizo, queso, tamales y guisos regionales, que resultan una delicia al paladar y que pueden ser saboreados en los restaurantes y demás sitios de venta de alimentos.
NUESTROS FANTASMAS
Uno de los enigmas de Cosalá es la presencia de fantasmas en muchos de sus vetustos edificios. Así lo señala la tradición oral que a través de los siglos ha venido señalando los lugares de las apariciones y los detalles de los mismos.
La Mujer de Blanco
Es precisamente uno de esos sucesos el que se presenta desde tiempos muy remotos en la casa de la familia Hernández Aragón, ubicada en la Calle Hidalgo, sitio en el que con gran frecuencia se puede apreciar la figura de una mujer vestida de blanco, levitando, con el pelo suelto como agitado por el viento y que muestra en su rostro la figura descarnada de la muerte.
Muchos han sido testigos de este aparición pero muy pocos se atreven a introducirse por los portales de la vieja casona que albergó en el pasado a una de las familias más poderosas de Cosalá, seguramente por que nadie quiere tener un temprano encuentro con la muerte.
Poco se sabe del origen de la mujer de blanco, pero por la antigüedad de su leyenda se supone que se trata del ánima de uno de los moradores de la vetusta casona, que falleció sin encontrar hasta la fecha el descanso eterno en su alma.
El Fantasmas del Minero
Otra edificación en la que es ya es habitual la convivencia con sus fantasmas, es la casa de la familia Campaña ubicada en la Calle Guerrero. Se dice que a finales del Siglo XVII habitaba en ella un minero cuyos caudales de oro y plata eran envidiados por la gente. Este hombre gustaba en exceso del juego de baraja, el cual practicaba todas las tardes con otras personas adineradas, hasta que en una ocasión tuvo la suerte y la desventura de ganar una partida que dejaba en la pobreza a sus adversarios, los cuales ante tal afrenta decidieron matarlo, no sin antes sujetarlo a una maléfica tortura, procediendo de inmediato a sepultarlo en el patio de la misteriosa casona y al dirigirse a robar su fortuna jamás la encontraron.
Es así que desde entonces se cuenta, y lo manifiestan los actuales moradores, de que son constantes los lamentos que se escuchan, el rechinido de cadenas y metales, la frecuente apertura de puertas y ventanas, así como una un diversa serie de acontecimientos por medio de los cuales se manifiesta el ánima del minero que hasta el momento se encuentra buscando el descanso eterno.
Este fascinante encuentro con lo sobrenatural es posible vivirlo en muchas de estas fincas que guardan un pasado fantástico y de enorme misterio.
NUESTROS TEMPLOS
La iglesia más antigua del municipio es la iglesia de San Francisco Javier edificada por los franciscanos entre los años de 1650 y 1700, siendo ella toda de adobe excepto los remates de las esquinas y las bases que son de cantera, el frente es de laja enchapada.
Este edificio actualmente se conoce como La Capilla de Guadalupe, desconociéndose en realidad quien le puso ese nombre ni porqué. La iglesia dependía del Convento Franciscano cuyo edificio se ubicaba en lo que actualmente son las calles Hidalgo y Heraclio Bernal. El Convento a mediados del siglo XIX fue abandonado por la orden franciscana retirándose tierras al sur, ubicación de sus principales conventos, posiblemente esto se debió a la aplicación de las Leyes de Reforma de 1857 donde surge entre otras la Ley de Desamortización que permitía que los edificios del clero fueran vendidos a particulares.
La iglesia contaba con cuatro campanas muy finas por su aleación de metales preciosos, tres de ellas actualmente se encuentran desaparecidas sin conocerse su destino, quedando solamente una de ellas teniéndose como año de su fundición el de 1821. El techo de este templo se vino abajo hasta en tres ocasiones entre los años 1650 y 1900, habiendo sido reconstruido en el año de 1950.
En la etapa revolucionaria la iglesia se convirtió en cuartel de revolucionarios de las diferentes corrientes como lo fueron villistas y carrancistas.
En 1961 vino de Guadalajara el arzobispo Francisco Javier Nuño quien nuevamente la consagró al culto reiniciándose el oficio de mismas y demás actos religiosos tras su reconstrucción interior y exterior ocurrida el año de 1972.
A esta iglesia la une un túnel que va de su escalera al Convento Franciscano, y que representa un atractivo más para el lugar.
La segunda iglesia edificada en Cosalá fue la Parroquia de Santa Ursula, la cual se edificó alrededor del año de 1730 por la compañía de Jesús cuyo convento estuvo ubicado frente a la Plazuela del lugar, en lo que actualmente es la calle Gabriel Leyva Solano.
En su esquina nororiente, sobre la sacristía, fue colocado en el siglo XVIII un reloj de sol que se conserva hasta nuestros días y que representa una vista obligada para todos los visitantes.
En esta iglesia se llevó a cabo la boda de la hija de Don Francisco Iriarte Conde en el año de 1827, relatándose que fue colocado un camino de barras de plata desde la casa del padre de la novia hasta la puerta del la iglesia, habiendo sido un acontecimiento muy relevante que pasó a ser un hecho que confunde la realidad con la leyenda.
Dos órdenes religiosas se habían establecido construyendo sus conventos, los Franciscanos en Hidalgo y Heraclio Bernal y los Jesuitas frente a la Plazuela en la calle Leyva Solano esquina con Cerrada de la Fuente. Estas dos construcciones están de pie y habitadas. El Convento Jesuita en su entrada principal tiene esculpido en cantera rosa el escudo de la laboriosa orden de los Jesuitas. Esta orden fue expulsada de Cosalá, el 24 de junio de 1767, por el Rey Carlos III de España, que obligó a abandonar los conventos a todo jesuita que habitara cualquier parte del territorio español desde la alta California hasta la selva del Paraguay. Los Franciscanos por su parte dejaron su convento aproximadamente en 1860 tras de promulgarse las Leyes de Reforma.
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